martes, 2 de junio de 2009

mompos o mompox?

Esta vez ya sí que me fui definitivamente de Cartagena, no para siempre por supuesto, porque pienso volver algún día. Pero por lo que queda de viaje me temo que tendré que pasar sin ella. En fin salí de mañana en dirección a Mompóx... o Mompós. Mompóx... o Mompós es una ciudad antigua, sobre las orillas del río Magdalena. En la época de la colonia fue el punto medio exacto entre Bogotá y la costa de manera que todo lo que iba o venía de un lado al otro pasaba y, la mayoría de las veces, se detenía en su puerto. El pueblo creció y se hizo popular por el trabajo de filigrana de sus artesanos, era el principal puerto del Magdalena y de la región. Pero sufría enormemente por las crecidas de las aguas y, ya en la época de la República, se decidió desviar las aguas del río con un enorme proyecto de ingeniería inmenso que, sin embargo, se dejó a la mitad. Se realizó la primera parte de mover el curso del río, pero nunca hubo tiempo o dinero, o las dos cosas, para volverlo a reencauzar. El resultado es que Mompóx... o Mompós, quedó fuera de las líneas comerciales, fuera casi del río y fuera de la historia... y así se quedó. Andar por sus calles es retroceder en el tiempo. Para los que hemos estado en Andalucía, es como volver a un pueblo de Sevilla. Los siglos de aislamiento y los últimos años de enfrentamiento con los paramilitares, que han tenido una influencia muy fuerte en la zona, han creado una atmósfera extraña, algo opresiva, cerrada, de corrillos en las calles y miradas curiosas intentando descifrar la procedencia. En los dos días que estuve ahí pude contar unos diez o doce extrangeros y no es de extrañar, para llegar a Mompóx... o Mompós tuve que hacer un itinerario algo peculiar. Primero llegué en autobús a la estación de Cartagena y de allí tomar otro autobús hasta Magangué. Por suerte cuando llegué acababa de salir el autobús y tomé un coche privado compartido entre varios, tardé unas 4 horas menos y cuando termine sabréis porque digo por suerte. De allí partía una lancha que tomaba una desviación del Magdalena y llegaba hasta un pequeño puertecito perdido en el río. De allí me monté en moto con la mochila y todo y me fui unos 20 minutos hasta otro río que aunque tenía un puente, tuve que cruzar en barca porque corría peligro de caerse. Una vez cruzado el río por el que tenía que cruzar todo lo que quisiera ir al otro lado, eso quiere decir gente, bultos, motos.... Una vez cruzado tomé un taxi que por carretera tardaba una hora en llegar a Mompóx... o Mompós, la verdad es que ya me voy perdiendo. El pueblo mereció la pena aunque la salida de él no fue más fácil, tardé 16 horas en llegar a Bucaramanga, pero debo decir que eso.... también mereció la pena. Os dejo con las fotos de allá.












































































Estas son las gasolineras de la zona. El coche para y pide la cantidad en pesos que va a echar, la mujer se acerca con la botella y la echa.












Esta era la lancha y ese el puente construído que reconstruían y que no parecía muy cerca de ser terminado.
















La plaza principal del pueblo, la plaza de la aduana. La aduana es el edificio que hay enfrente que más tarde os enseñaré.



































La plaza principal con UN turista.



























































































amenazaba tormenta y vaya si llovió. Este es el edificio de la aduana. Es famoso también porque fue la casa de la película de la "Crónica de una muerte anunciada" que se rodó aquí y que todos los habitantes del pueblo te dirán por lo menos una vez mientras estés ahí.

















y después de la tormenta sapos por todos sitios, no os podeis imaginar la cantidad de sapos que salían por todos los rincones.

















Foto casual para la ocasión.



Aquí una grabación oculta para que veais como era el paso del río de motos y todo lo que hiciera falta.

bueno y sí, me tatué qué pasa?

En fin, ya que todo el mundo anda al tanto no lo andaré ocultando, pero eso no quiere decir que vaya a enseñaros lo que me tatué, eso queda para mi y para el que pueda verlo en directo. En cualquier caso os pongo unas fotos de mi sufriendo para que os divirtais que se que más de uno es un poco sado.
































































































































los espectadores invitados

y de vuelta a cartagena llegó el...

Bueno de Taganga volví a Cartagena, al mismo sitio donde me había quedado, me encontré a la misma gente prácticamente que había dejado. Los argentinos esperaban su barco para ir a Panamá, la gente del hostal seguía en su sitio y la ciudad seguía donde la había dejado. Me dediqué a dar un par de vueltas por la ciudad antigua recopilando momentos y lugares para compartir con vosotros, todo esto mientras dibujaba y preparaba lo que iba a ser la decoración de mi piel.

























estas dos primeras imágenes son de Santa Marta en realidad, pero no tenía ya donde meterlas. La primera es de una tienda enfrente del hostal y la otra es probablemente el edificio más feo que haya visto en toda mi vida.























Os comentaba lo de la gente durmiendo por las calles. No estaban descansando un rato, dormían ahí.























para los amantes de la literatura rusa, he descubierto al Pushkin colombiano, y lo más divertido es que se llama Madrid. Seguramente habrá algún triángulo oculto que todavía no podamos descubrir. En cuanto tenga un poco más de tiempo os busco un enlace o una foto para que podais comparar vosotros mismos.































































Esto que veis aquí es la cárcel municipal de Cartagena. La impresión que da en directo es todavía peor que la que transmiten las fotos, tanto para la seguridad de los de fuera como para los presos que estén dentro. Las rejas dentro eran alambres de valla, de estos que se trenzan en rombos y que se utilizan en las piscinas.

Abajo un perezoso. No es su hábitat está claro. Alguien lo había traído de la selva como atractivo turístico para que la gente se parara, y claroooo, eso hice.





Tagangaaaaa tierra soñada por miiiii

Bueno pues resulta que después del Tayrona, todo vestido de nada y con el sabor del mar en las papilas gustativas partí para Taganga, ese pueblo del que os hablaba donde conviven los pescadores con los turistas, con vendedores ambulantes e israelitas recién salidos de filas que van a encontrar en Colombia lo que perdieron en el campo de batalla. El mar allí es tranquilo, un espejo como el de Santa Marta. El desierto la rodea y toda ella mira al mar. Por la laderita que sube hasta las escarpadas paredes que la rodean llenas de cactus se distribuyen casas, hostales para mochileros, restaurantes y centros de scuba diving. Hasta aquí vienen todos los que quieren bucear y conocer el mundo submarino. Cuando recogía la mochila en el hostal de Santa Marta me volví a encontrar con Marta y Marina, de Barna y Buenos Aires respectivamente. Los tres íbamos para allá así que juntamos fuerzas y nos fuimos, se vino también Velmer un bogotano con rastas de 12 años que le acompañaban por la vida. Durante dos días estuvimos compartiendo Taganga. Allí se nos unió Manuel un italiano con el que había estado viajando desde Medellín. Probablemente le reconozcais de las fotos de Coveñas. En fin, para que aburriros con el apretado horario que seguimos y la cantidad de trabajo que teníamos que realizar: paseos por la playa, bañarse en el mar, comer, beber y salir de marcha... algo extenuante. Creo que las fotos hablan por sí mismas y de forma mucho más elocuente de lo que yo pueda explicar.



































el cartel se explica por si mismo "¿qué no tienes nada mejor que hacé o qué?"





















































































Como comentario de esta foto os diré que no se movieron ni un ápice cuando la hice. Tan sólo una de ellas levantó el brazo y saludo, pidiéndome que le mandara la foto. La vida es dura en estas latitudes.























El sancocho es un cocido de España, con su caldo y sus ingredientes, el corriente es el menú del día pero lo de los afrodisiacos es lo que no acababa yo de cuadrar aquí.














































No es lo mismo ir a uno de estos eventos con un cura o con otro, aquí queda bien claro quien viene para que la entrada valga su precio.

lunes, 1 de junio de 2009

la chiva en el tayrona

Bueno pues la chiva viajera por supuesto que vino conmigo. Aquí la tenemos en la playa disfrutando del sol y la playa, aunque debo decir que no se atrevió a bañarse. Más adelante la podemos ver en Pueblito. Pueblito es un poblado Tayrona, uno de los pueblos que habitaron la sierra de Santa Marta antiguamente. El pueblo más importante de esta civilización se descubrió hace no tanto tiempo en lo más profundo de la sierra, lo llamaron ciudad perdida y desde Taganga uno tiene que andar tres días para llegar y tres para volver claro. Yo me quedé en Pueblito. Pueblito se encuentra sobre las playas del parque. A casi dos horas subiendo por un camino de piedra que timidamente recuerda que ha sido hecho por el ser humano. Es una obra de ingeniería impresionante cuando uno se fija en los desniveles y los terrenos por los que tiene que atravesar, pero la sensación que produce es que es obra de la naturaleza. Hay partes en las que una roca ha sido plantada sobre un precipicio de diez metros, la roca se mueve, pero seguramente lo hace desde hace siglos y ahí sigue. Después del camino que a algunos nos costó más que a otros... se llega a lo que era el pueblo tayrona. Allí tienes la misma sensación de matrimonio con la naturaleza que en el camino. En un claro de la selva se distribuyen una serie de edificios redondos de piedra. Una ciudad sin murallas, que se protege con la misma selva que la rodea. En ella viven todavía algunos indígenas que la conservan y piden dinero por hacerles fotografías.







































































































































como decía a algunos les costó más que a otros.








































































































partida del tayrona

Y como todo en la vida el Tayrona también se acabó. Me fui en dirección a Taganga, un pueblo de pescadores que hay detrás de un cerro de Santa Marta. Allí se junta todo un tropel de turistas de todos sitios que quieren un poco de playa y tranquilidad. Parecería imposible combinar todo eso en un sitio, pero lo curioso de este pueblito es que aun mantiene la vida de pueblo de pescadores, el ritmo y ... bueno pero eso lo dejo para el siguiente post. En este momento os pongo las fotos de cuando finalmente me fui del parque y luego continuo.