Pero me fui, me fui de Huanchaco como había llegado. ¿Por qué? Bueno, pues a parte de la sencilla razón de que tenía que seguir camino, porque como habréis podido apreciar en las fotos, no hubo un día con sol, no hubo un día en el que me sintiera con ganas de ir a la playa y bañarme... Era el mismo cielo de Lima y el cuerpo me pedía sol. Salí corriendo hacia la siguiente parada: Chiclayo. Para llegar hay que atravesar de nuevo el desierto de la costa peruana. Esta vez el desierto ha sido domado. Las planicies que se extienden bajo las montalas en el camino hacia el norte tienen enormes espacios cultivados. Se intercalan los desiertos de arena con la geometría sencilla y regular de los cultivos. Dentro, en el interior, alejado de la costa el vapor del ambiente, las nubes bajas desaparecen. Vuelve a lucir el sol y tienes que afilar los ojos para poder mirar hacia el infinito.
jueves, 6 de agosto de 2009
miércoles, 5 de agosto de 2009
la huaca del brujo
A unos kilómetros de Trujillo, haciendo una intrincada ruta de autobuses, busetas y mototaxis se llega a la huaca del brujo. La huaca está junto al mar cerca de un pueblo que tiene el curioso nombre de Magdalena de Cao. El pueblo nuevo, como de costumbre, está en el interior y hay que tomar un mototaxi para que te lleve a las ruinas, al mar, donde están las moles de las pirámides y el museo. La pirámide es grande y tiene una enorme plaza hundida en su parte frontal. La plaza solía ser mucho más grande, hasta que fue conquistado por los incas y sus dimensiones fueron reducidas. A este templo traían los prisioneros de las batallas rituales que se hacían en otra parte del desierto. Allí luchaban en parejas hasta que uno de ellos perdía el casco y era agarrado por la melena. Después de eso era atado con las manos a la espalda y posteriormente conducido junto con el resto de los perdedores a la pirámide donde le esperaban los sacerdotes y el pueblo para contemplar la ejecución. Llegaban desnudos y atados por el cuello y eso es lo que se puede observar precisamente en el primer piso de la pirámide. Todo marchan golpeados y sangrantes hacia los sacerdotes y el dios araña que les esperan para cortarles el cuello y arrojarlos a la plaza inferior.
Hace algunos años excavando en la pirámide hicieron un sorprendente descubrimiento. El enterramiento de una momia intacta. Un enterramiento en toda regla. Pero había cosas que resultaron más interesantes. El personaje era el dirigente de la comunidad, estaba enterrado con todos los honores y su tumba estaba intacta. Había sobrevivido al acoso de los huaqueros. Estaba completamente rodeada de telas entre cuyos pliegues había toda clase de adornos y abalorios. Cuando por fin descubrieron el cuerpo intacto del cadaver se sorprendieron al ver a una mujer de apenas un metro y medio. Ella era la gobernanta de los chimús de aquella época. ¿Herencia? ¿Matriarcado? Fuera lo que fuera era ella la que regía los destinos de su pueblo. Su cuerpo estaba cubierto de tatuajes tribales, probablemente mágicos.
La larga fila de cautivos de camino hacia los sacerdotes que les esperan más arriba a la izquierda junto a su dios.
Uno de los prisioneros desnudos andando al sacrificio, atado por el cuello.
Los sacerdotes.
El dios.
En esta pared se halla una representación de la vida cotidiana de los chimú. Es difícil distinguir los diferentes oficios, animales y personajes, pero en el grabado sacado de aquí es más fácil.... igual lo encuentro por internet.
Este es el interior de la cámara donde descubrieron la tumba.
Esto es lo que se vé desde lo alto de la pirámide. Al fondo la huaca partida, otra huaca del complejo y detrás el mar.
Y esto para que veais lo poco que cuesta en Perú pasar del desierto al vergel, en este caso de cañaa de azucar. Toda la región está llena de ella.
martes, 4 de agosto de 2009
Chan Chan
La capital Chimú, Chan Chan. La ciudad de barro más grande del mundo. En medio del desierto junto al mar su fuente de vida y su dios principal. Los moches y los chimús vivieron en esta parte del mundo antes de que los incas y posteriormete los españoles los conquistaran. Los moches dejaron sus huellas por todo el territorio y los chimús las heredaron siglos después convirtiéndolas y adaptándolas a los nuevos tiempos.
La ciudad española Trujillo fue construída lejos, a unos cinco o seis kilómetros de manera que las dos ciudades convivieron un buen tiempo. Una amurallada con adobe, la otra con muros de piedra y ladrillo. Una en el interior por miedo a las invasiones y la otra junto al mar que traía la comida. Ahora la carretera que va a Huanchaco atraviesa los restos de la ciudad, parte de ellos, la mayor parte está siendo reconstruida, con muy buen gusto la verdad, Es un trabajo lento y trabajoso, todo es de adobe, las calles, los muros.
Paseé solo por entre las callejuelas rodeadas de muros hasta llegar al estanque en el que ahora, como antes, habitan los patos y las garzas entre los carrizos, al fondo, detrás del muro se escuchaba el mar, pero era imposible verlo.
El camino para llegar a las ruinas es largo y polvoriento, menos mal que paró un coche por el camino sino no hubiera llegado antes de que cerraran.
Dentro de la fortaleza, los muros principales están todos decorados con relieves sobre el barro.
El famoso lago de los patos en lugar de los cisnes. El sitio era la calma personificada.
Investigando por la salida descubrí la marca de ladrillos que utilizaban en el antiguo Perú.
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lunes, 3 de agosto de 2009
Y por fin Huanchaco
Y eso que yo no sabía ni lo que era Huanchaco, pero resulta que al llegar a Trujillo me recomendaron que me fuera a la playa, idea que me gustó y me fui. Cualquiera que vea el mapa de Perú dirá: ¿y es que acaso Trujillo no está en la playa? Y esteeeee... pues resulta que los españoles no construyeron ninguna ciudad en la misma playa, ni siquiera Lima que en el mapa está tan cerca del mar y que ahora parece que quisiera lanzarse por el acantilado. Todas las ciudades estaban algunos kilómetros hacia el interior, aunque realmente las importantes estaban directamente en el interior, en la sierra . Trujillo, una de las primeras ciudades fundadas en Perú por los españoles no fue menos y para llegar a la playa hay que tomar una combi y esperar sus veinte minutos. Llegué pues. Toda la costa peruana se dedica al surf. En la misma Lima es muy común ver de pronto a alguien vestido de neopreno y con la tabla bajo el brazo. Huanchaco, como otras ciudades de la costa, se ha especializado en el turismo surfero. Todo el pueblo está lleno de escuelas y de sitios de alquiler y las calles, por la mañana, se llenan de surferos con sus tablas y sus neoprenos que miran ansiosos el mar en busca de esa ola.
Yo no sé hacer surf, y quizá hasta lo hubiera intentado, pero tuve una mala suerte... Me persiguió el cielo de Lima. La misma nube que había conseguido despistar en Huaraz me alcanzó en Huanchaco y se plantó sobre el cielo parsimoniosa y pachona. Ni modos... no se iba. Todos los días que estuve allí tuvieron el mismo aspecto. No se podía saber la hora del día ni ver una sombra si no era porque encendías la luz del cuarto. Y sin embargo me quedé unos días atrapado por la tranquilidad del mar y del pueblo. Un lugar agradable y tranquilo. Largos paseos por la playa y un par de días en la ciudad de Trujillo que es bonita.
Una noche conocí a Riky, dueño de un bar de Trujillo en el que la gente del couchsurfing se puede quedar. Su bar "Bohemios" es un lugar especial que invita al buen rollo y a charlar. Según le conocí salimos a la ciudad a los conciertos que se celebraban en varios lugares de la ciudad. Fue una noche bonita y divertida en la que acabamos bailando por toda la ciudad.
Entre Trujillo y Huanchaco se encuentra la ciudad de Chan Chan. La ciudad de Chan Chan era el centro del imperio Chimú, los herederos de los mochicas o moches. Estos pueblos dominaron las costas norte del territorio del Perú actual hasta la llegada de los incas. Desde Chiclayo hasta Máncora y el sur de Ecuador se extendieron en algún momento los territorios de esta nación guerrera y avanzada que practicaba los sacrificios humanos para satisfacer a sus dioses implacables. Sus artesanos fueron la envidia de los incas que se los llevaron al Cusco para que allí fabricaran todo tipo de objetos de lujo para los soberanos incas, practicaban la pesca y el comercio con los pueblos de Ecuador trayendo las codiciadas conchas marinas que se habían hecho indispensables en todos los ritos religiosos de los Andes. Pero bueno dejo de hablar ahora de eso. Ya os lo enseñaré en el capitulo Chan Chan. Ahora simplemente unas imágenes de Huanchaco y Trujillo.
Algunas imágenes de Huanchaco. La playa y el mar... ah y el gato del hostal.
los caballitos de totora de Huanchaco eran las barcas unipersonales que utilizaban los chimús tradicionalmente. Hoy día se siguen utilizando para pescar todas las mañanas.
Algunas imágenes de la ciudad de Trujillo
domingo, 2 de agosto de 2009
chavín de huantar segunda parte
Aquí van algunas fotos más de lo que es el templo.
Estos son otros de los agujeros por los que salía el aire haciendo ruidos.
Esta es la plaza circular que hay junto al templo principal
Dentro del templo hay dos subterráneos. En uno de ellos está la imagen del dios de los oráculos. Lo que se ha conocido como el lanzón.
En la otra cámara subterránea hay un laberinto de pasadizos que no se sabe muy bien que utilidad tenían.
Y aquí dos panorámicas más.
Esta es una maqueta del conjunto entero.
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