martes, 15 de septiembre de 2009

Huancayo (29 de agosto al 1 de septiembre)

Debo reconocer que mi conocimiento de Huancayo acababa en las papas a la huancaina la verdad... y poco más. Era una ciudad en el camino a Ayacucho, un lugar de parada donde pensábamos que íbamos a poder tomar el tren a Huancavelica, pero nada más lejos de la realidad. El tren ya no existe, se ven los raíles e incluso hay dos estaciones; una para Lima y la otra para Huancavelica, pero hace ya un año que no funciona. A nadie parece haberle afectado y la mayoría de la gente ni siquiera sabe si funciona o no el tren. Una vez visto que no podíamos hacer nada con el tren la opción era el autobús a Ayacucho... eso es una historia aparte, que contaré más adelante. En Huancayo nos tocó el fin de semana y salimos a ver que se cocía. En una de las plazas vimos al grupo Uchpa un grupo de rock y de blues que hace todas sus canciones en Quechua. El concierto estaba organizado por los hare krishna de Huancayo que se quedaron todo el concierto encima del escenario junto al grupo dando su apoyo moral y bailando tímidamente con sus túnicas y sus cabezas rapadas. Una mezcla de lo más exótica que el cantante llevó muy bien con comentarios de lo más divertidos. La noche después nos llevó a conocer a todo un grupo de huancainos que nos llevaron por la noche, el Jeque y el Taj Majal son los dos sitios donde hay que ir en Huancayo. Fuimos y nos quedamos toda la noche. Al día siguiente Susi y Lili nos llavaron a ver Torre torre una de las cosas más bonitas de todo Perú.

El concierto de Uchpa

La plaza de armas de Huancayo

Ya en Torre torre




jueves, 10 de septiembre de 2009

esto sí que es Jauja (28 y 29 de agosto)

Bueno, ya sé que muchos de vosotros pensáis que lo mío es Jauja, pues ahora sí que podéis decirlo de verdad. "Esto es Jauja". Después de la selva, cogimos un autobús a Jauja. La primera capital del Perú. Pizarro la fundó pensando que ahí en la sierra podría controlar mejor el país. Pronto vino el peligro de la misma España, de Nueva España para ser más exacto, y para defender lo que tanto sudor y sangre le había costado, salió corriendo a la costa y fundó la nueva capital cerca del puerto, del Callao, que ya existía ahí donde está ahora mismo. Jauja quedó abandonada, recordada solamente por el halo de riqueza sin límites del Perú igual que Potosí, “esto es Jauja”, decían para expresar ese paraíso, ese dorado que buscaban febrilmente y que parecían haber encontrado, aunque nunca hubiera suficiente oro para sus corazones enfermos. En Jauja ataban a los perros con longanizas y empedraban las calles con adoquines de oro.... bueno eso decían. Jauja ahora es una ciudad pequeñita, tranquila. Su plaza de armas es un remanso de paz. El pueblo entero parece detenido en un tiempo indefinido de hace unos cuarentena, cincuenta años. Ni un turista, ni nada que se le parezca. Una calle que sale de la plaza de armas tiene todos los restaurantes y pollerías del pueblo y la gente pasea por ella arriba y abajo. De camino allí sin embargo me sorprendieron otras cosas. El paisaje me recordaba enormemente al de Castilla, los colores de la tierra y el campo, las casas de adobe, los espacios amplios donde el cielo se fundía con mares de amarillo y ocre. Y si no os lo creéis ahí tenéis las fotos para demostrarlo.

Saliendo de la Merced, el paisaje era todavía selvático

Pero al llegar a lo alto de la sierra el paisaje tomaba este tono, y este aspecto.

La Plaza de armas de Jauja

En un café encontramos estos disfraces de carnaval. El carnaval jaujino es famoso en todo Perú, como el carnaval cajamarquino. Estas son las caretas que se ponen los danzantes.

La laguna de Cori Paca, oro escondido, una pequeña laguna en la que han construido unas islas de totora que flotan ganándole terreno al agua.


Un par de imágenes de la ciudad. La calle ajetreada en su momento de mayor tráfico, una chichería con el baño en la misma habitación, el teatro del pueblo convertido en cine y alguna imagen robada en la calle.




De todas las fiestas que nos ha tocado ver, esta quizá fue una de las más auténticas que hemos visto. Se llama cortamonte y los grupos de danzantes bailan y van cortando el árbol que, previamente, han plantado en medio de la plaza. El que lo tira paga la bebida y la comida en la próxima fiesta.

La famosa estación de tren de Jauja.

La plaza de Jauja

excursiones por La Merced

Aquí os pongo algunas de las cosas que hicimos por ahí en la selva. No hay mucho que contar, más bien os dejo con las fotos.

El puente que hizo el ingeniero italiano sobre el río. Como veis el tamaño no es problema




El velo de la novia, la catarata a la que nos llevaron.

Parte del grupo con el que fuimos.

El premio de la subida.






lunes, 7 de septiembre de 2009

imágenes de máncora (primeros de julio)

Y de nuevo volvemos al pasado. A primeros de julio ahí estaba yo, en Máncora, disfrutando de anocheceres como estos y del olor del Pacífico







al día siguiente subió el agua, pero mucho y todos los surferos estaban contentos.






Oxapampa y Pozuzo (25, 26, 27 agosto)

La historia es increíble. Trasladémonos por un momento al siglo XIX, Europa. Varias regiones alemanas y austriacas sufren de hambre crónica, los agricultores no poseen la tierra y no sólo su presente sino su futuro parece no existir. Muchos de ellos se plantean la emigración como la única salida para sobrevivir. Des otro lado del océano, en el estado peruano, se acaba de reprimir el alzamiento del jefe ashaninca Juan Santos Atahualpa. La región de La Merced ha quedado despoblada ya que los nativos de aquella zona han sido trasladados para que no dieran su apoyo a este líder local. Una inmensa extensión de ceja de selva ha quedado vacía, sin nadie que la habite. Entre estas dos necesidades aparece un noble alemán que negocia con el Perú. Si ellos se comprometen a darles la tierra y pagar por el pasaje, él traerá un buen número de alemanes dispuestos a colonizar y hacer productivas esas tierras. Perú acepta, pero los colonos deben ser católicos y tener todos ellos oficio. Se comprometen también a hacer ellos la carretera que irá hasta el lugar donde se debería fundar la colonia. Así comienzan los preparativos. Se corre la voz y se van sumando artesanos del sur de Alemania, la voz corre gracias a los jesuitas por Austria y del Tirol se suma un buen grupo de colonos.
Así empieza la odisea de unos cientos de alemanes que parten del mar del norte y llegan al puerto del Callao a alrerdedor de 1858. El viaje lo hacen hacinados en un buque de carga que normalmente transportaba huano (mierda de pájaro) y cuando llegan tienen que pasar la obligada cuarentena. Cuando comienzan a hacer los preparativos para su partida, comprando animales, abastos y demás cosas necesarias para iniciar su nueva vida, les llega la noticia de que la carretera no ha sido ni empezada. El poder político que había pactado con ellos ya no existe y se encuentran casi dejados de la mano de dios. Igualmente deciden partir y arriesgarse, lo que dejaban atrás no era mucho mejor y aquí por lo menos podrían ganarse el sustento con su trabajo en sus propias tierras. Comienza así un viaje épico en el que atraviesan las montañas y después kilómetros de selva virgen para llegar a un pequeño valle en medio de la nada después de dos años de peregrinación. Fundan dos poblaciones: Tirol, la más pequeña donde se quedan los austriacos y Pozuzo la colonia más grande donde viven los alemanes. Así comienzan una increíble lucha contra la naturaleza en un ambiente completamente desconocido para ellos. Por no tener no tienen ni hierro y tienen que hacer sus casas y sus muebles con clavos de madera. Hacen sus iglesias y poco a poco comienzan a normalizar su vida a pesar del aislamiento en el que se encuentran. Poco después una parte de los colonos se va a otro valle y funda Oxapampa. Poco despúes se convertirá en la ciudad más importante de la región. Pero la carretera a Pozuzo no llega y la población vivirá aislada casi hasta los años cuarenta del siglo pasado. Todos los apellidos, todas las caras e incluso las costumbres son alemanas y austriacas. Por la calle caminan rubios de ojos azules en plena selva, hablan su idioma y cocinan sus platos adaptados a la nueva realidad. Con la llegada de la segunda guerra mundial y el apoyo de Perú a los aliados y su declaración de guerra a Alemania los pozuzinos son obligados a hablar en español y se les prohibe el uso del alemán. Hoy en día casi nadie habla alemán, la población ha cambiado mucho desde que se abrió la carretera y ha venido gente del resto del Perú, pero por la calle se siguen viendo rostros blancos, ojos azules y cabellos rubios. La iglesia del pueblo parece venir directamente de los Alpes y forma un contraste bien chocante con la selva a sus espaldas.

Camino a Pozuzo y Tirol.

Esta gasolinera, lo creais o no, se encontraba dentro de una tienda.

Esta es la iglesia de Tirol

Algunas de las fotos de los colonos, algunos años después de haber llegado





Curiosamente en esta región de la selva fueron los alemanes los que volvieron a traer el tabaco. De esta manera hizo un camino de ida y vuelta y los puros aquí se hacen a la manera alemana y no americana.



Más imágenes de Pozuzo






Imágenes de Oxapampa