martes, 2 de marzo de 2010

Paraguay existía (continuación)

Pues como os estaba diciendo en el post anterior, Paraguay existe. En el centro de Sudamérica hay todo un país lleno de espacios vacíos que se mueve en un universo paralelo al de sus vecinos. Un par de datos más: Su administración está completamente descentralizada, las ciudades que son los únicos focos de población importantes del país deciden practicamente todo sobre sus recursos y sus leyes, porque el estado, como ya he dicho, es prácticamente inexistente. Y se nota, cada ciudad de las que visité es un mundo aparte. El caos de Ciudad del Este, la decadencia y parsimonia sucia de Asunción y el orden y tranquilidad cuasi europeos de Encarnación reflejan políticas y estatus económicos completamente distintos. También reflejan otro momento importante de este país, la dependencia de sus vecinos, casi todas las ciudades importantes de Paraguay están en la otra orilla del río de una gran ciudad vecina con la que conforman una pareja, menos Asunción que sin embargo también se encuentra en la frontera.
Encarnación, para seguir indagando en las peculiaridades de este país, es una ciudad de mayoría europea. Durante el siglo XIX y el XX vinieron a poblar el país debastado una gran cantidad de europeos, esta parte del país fue repoblada principalmente por ucranianos y polacos y se nota. Un paseo por las calles de la ciudad te hace pensar que has llegado a una población del Volga en un día de verano, los rostros, las miradas, todo te retrotrae al mundo eslavo, los apellidos de los comercios, de las calles, y sin embargo sudamérica sigue presente, la reina del carnaval se llama johanna bakunovitch y es una impresionante rubia de ojos azules que bien podrías encontrar por las calles de Encarnación haciendo footing.
Encarnación está quedando sumergida por el agua. El antiguo río se está convirtiendo en una imensa presa que se está construyendo junto con Argentina y que en breve tiempo dará electricidad y dinero a ambas orillas. Para ello todo lo que había en las ciudad junto al agua tendrá que ser inundado. Lo que ahora se puede ver son los trabajos de construcción de los diques. Unas inmensas obras de ingeniería que protegeran a la ciudad del agua y que están expulsando a poblaciones enteras de sus casas. El proyecto lleva ya más de 20 años en marcha y en este proceso se ha desalojado muchas veces a los habitantes que, como veían que los trabajos no empezaban, han vuelto a poblar las casas por las que habían sido indemnizados. Hay todo un pueblo junto al río que vive en una ciudad fantasma que ha sido abandonada y poblada varias veces en los últimos años.
Cerca de Encarnación se puede ir a visitar las misiones jesuíticas. Este, junto con la guerra de la triple alianza y la dictadura de Stroessner, es probablemente el punto clave de la identidad y la historia uruguaya. Los jesuitas en esta zona del mundo que incluía entonces una gran parte de Artentina y Brasil construyeron su propio mundo, su propio país, lejos de los centros de población importantes de sudamérica y de la metrópolis se dedicaron a edificar misiones en las que convivían con los guaraníes. Estas misiones se convirtieron pronto en verdaderos centros industriales y artísticos. Pero lo más importante fue la integración real del pueblo guaraní con los misioneros lo que tuvo como resultado, entre otras cosas, la adopción del guaraní por una gran parte de la población no nativa y la elevación de la lengua a un estatus que posteriormente le permitió ser considerada durante muchos años la única lengua indígena cooficial con el castellano y el portugués. Las misiones transformaron la selva y dieron identidad a la región del impero que posteriormente fue Paraguay. Pero antes de todo eso cayeron abandonadas con el tiempo después de que la compañía de jesús fuera expulsada de los territorios de la corona española.

Dos rostros rusos en medio de Paraguay

Las llanuras del camino


Ese increible idioma paraguayo...







Algunas imágenes de las calles de Asunción.





Las misiones jesuitas















Un par de panorámicas de los terrenos que va a anegar la presa







Algunas imágenes de las calles de Encarnación.



La reina del carnaval de Encarnación, indigena no?

jueves, 25 de febrero de 2010

Pero Paraguay existe? (15-18 de feb 2010)

Paraguay, ¿para qué vas a ir allí? ¿Qué hay en Paraguay para ver? Es todo lo que he oido siempre que decía que quería ir a Asunción. Esas mismas preguntas me parecieron razones más que suficientes para ir y conocerlo y me dieron más ganas todavía. Todo el mundo decía que Paraguay era peligroso, que estaba lleno de contrabandistas, que era un desorden y que no había nada nuevo que ver.
Bueno todo eso había que comprobarlo así que cuando salí de Iguazú me largué para Asunción a ver a Álvaro y Nelly, con la mala suerte de que cuando llegué Irene y Pablo acababan de salir para ver las cataratas de Iguazú. Yo a mi vez salí de Iguazú en autobús, un autobús casi de línea que poco a poco desde la estación se va llenando de gente con dirección a Ciudad del Este. Mi desconocimiento del mapa me hizo no darme cuenta de que para llegar allí había que cruzar Foz de Iguazu en Brasil. Sin embargo allí nadie nos pidió el pasaporte, nadie paró a nadie y una vez que salimos de Argentina todo el autobús se encontró en tierra de nadie brasileña. Brasil y Paraguay están separadas en esta frontera por un enorme puente que cruza el río Paraguay, o más bien el embalse que ha creado la inmensa represa de Itaipu, la segunda presa más grande del mundo ahora que ya está construida la de las siete gargantas y uno de esos puntos claves para entender Paraguay. La presa produce una inmensa cantidad de energía. Se hizo durante la dictadura de Stroessner y este vendió los resultados a un precio de risa a Brasil... hasta hoy en día. Ahora resulta ser prácticamente la única fuente de financiación del gobierno paraguayo, todo el mundo dice que nadie paga impuestos, este país es un poco raro la verdad.
Una vez cruzado el inmenso tajo lleno de agua desde la altura del inmenso puente se llega a Ciudad del Este. Viniendo del Brasil europeo y perfecto, lo primero que llama la atención es el caos y el amontonamiento de coches. El edificio de la aduana está en construcción y el conductor ya me advirtió que él no se para porque NO LE DEJABAN los policías de la aduana, así que si quería el sello tenía que ir yo a por él y luego esperar otro autobús bajo la lluvia. Conmigo en el autobús iban unas 40 personas, todas iban a pasar el día ansiosas de comprar y comprar en los miles de comercios que venden tecnología y productos de importación que en el resto de sudamérica tienen que pagar impuestos mientras que aquí... No.
La ciudad es un ejemplo de mezcla impagable, lo paraguayo se mezcla con lo brasileño de forma clara y al mismo tiempo imperceptible. La gente habla un portuñol mezclado con guaraní que muchas veces te deja clavado en el sitio intentando descifrar siquiera lo que quiso decir. Los autobuses y los coches pasan de un país a otro sin pedir permiso y sin que nadie les diga nada. Yo volví a la aduana para recibir el sello, temiendo lo que luego pasó en Encarnación, que me preguntaron que cómo había podido pasar de Argentina a Ciudad del Este sin sellar en Brasil... mi cara lo dijo todo y finalmente se dejó de hacer el tonto y me selló la salida, no me quiero imaginar si no hubiera tenido el sello de entrada. Ciudad del Este es un enorme mercado en el que paraguayos, brasileños, chinos, japoneses, polacos, italianos... todo el mundo compra y vende como locos. Recuerda a una de esas calles de Andorra en las que los coches se amontonan a la búsqueda de la radio para el coche, la play station o el móvil último modelo. Te imaginas las historias que cuentan de ventas de armas, tanques, misiles antiaéreos, de cualquier cosa, no parece haber control ninguno.
En fin, me fui de ahí bastante pronto, no me quería quedar y quería llegar a Asunción. Y llegué, después de atravesar las planicies infinitas llenas de cultivos y pastos para ganado. Todo esto en algún momento de su vida fue bosque, un bosque espeso, en el que se encontraba la mayor diversidad de fauna del mundo. Ahora las vacas compiten con las ovejas y tan sólo quedan unas palmeras de la flora original que ha sido sustituida por pinos, abetos y eucaliptos. En algunos parches de tierra se pueden ver las araucarias, los antiguos pobladores de estos paisajes, unas araucarias distintas de las chilenas, más bajas y espinosas. Desde aquí hasta Curitiva están presentes en un paisaje que ha intentado desterrarlas pero que, por suerte, no ha podido. A medida que uno se acerca a Asunción el calor arrecia, la humedad se hace algo insoportable. En Asunción sólo estuve un día, pero me tocó un día en el que las piedras sudaban. Asunción vive en una de las márgenes del río Paraguay, en la frontera que le quedó a Paraguay una vez que los vencedores de la guerra de la triple alianza dividieron el país, para ser más concretos Brasil y Argentina. Asunción y casi todas las ciudades grandes de Paraguay quedaron en la margen de un río que hacía frontera con uno de sus enemigos. Ese momento es otro de los puntos claves en la historia de Paraguay. Una guerra que Inglaterra promocionó para reventar una economía que no sólo rompía uno de sus monopolios sino que además presentaba un mal ejemplo para los países vecinos que habían entregado su economía a los barcos británicos. Lo consiguió y cuando los ejércitos de la alianza terminaron su trabajo no quedaba en Paraguay mas que un tercio de la población de antes de la guerra y algo así como el 10 % de los varones. Es decir que Paraguay prácticamente desapareció del mapa en cuanto a su población.
Asunción para mi tenía una curiosidad. Había leído las historias de la fundación, de esos días en que los españoles comenzaron a subir el curso de río de la plata y el Uruguay y terminaron fundando la ciudad en esa orilla. Cuando los habitantes de Buenos Aires tuvieron que salir huyendo de los ataques de los pobladores de la región hicieron ese mismo camino y fueron a refugiarse en Asunción, de donde volvieron para refundar la ciudad. La población original de Buenos Aires venía de esa mezcla que se generó en Asunción, una mezcla entre los primeros colonizadores y los indígenas guaraníes. A Asunción fue donde llegó Cabeza de Vaca cuando fue nombrado adelantado del río de la plata, esa región es la que describe en sus Comentarios, incluyendo las cataratas de Iguazú. Asunción tenía ese encanto para mi, ver un lugar que en su momento había sido uno de esos primeros puntos de contacto entre dos mundos. Me encontré con una ciudad que se desvanecía de calor, un calor pegajoso y húmedo, entre el retumbar de autobuses y coches antediluvianos que paseaban por callejuelas y rinconces que se caían si que nadie los sujetase. Una ciudad llena de basura que ofrecía unos contrastes impresionantes para el ojo occidental: Los edificios del Gobierno paraguayo se encuentras a pocos pasos de las chacaritas (las favelas paraguayas) y conviven con tranquilidad. Los policías paseaban o se quedaban en grupos de cinco y seis en lugares visibles tomando tereré. Niños rubios, casi albinos jugaban al fútbol en la calle gritandose en guaraní y mascullando un español incomprensible. Las calles estaban llenas de teléfonos móviles que se vendían por todas partes, pero no había otras cosas más cotidianas.
Según dicen en Paraguay nadie paga impuestos, el estado sobrevive de las hidroeléctricas. Viendo las estructuras de gobierno uno se lo cree. El congreso fue construído con la ayuda del gobierno de Taiwan y el arreglo de las calles lleva meses si no años en completarse.
Es curioso como la ciudad se acaba en el río y no invade la orilla de enfrente.
En una de las plazas se encuetra la antigua estación del ferrocarril, el primero de sudamérica, hijo de la prosperidad del algodón y la autarquía del dictador de la época. Como en casi toda sudamérica el tren a cedido el paso a los autobuses, que gastan combustible, tienen que mantenerse y renovarse, pueden multiplicarse indefinidamente y necesitan de carreteras que alguien tiene que construir y mantener. El antiguo edificio alberga ahora un museo pequeñito pero interesante. Todo el material es original y está básicamente colocado en algunas de las habitaciones de la antigua estación. El plato fuerte son dos vagones originales, el comedor y el dormitorio de lujo, ambos impresionantes por su estado de conservación y los detalles que mantienen. El museo, como todo Asunción, no tiene turistas y uno tiene el placer de pasearse por los pasillos sólo y tratar de imaginar otros tiempos y otros momentos.
Bueno creo que por hoy ya di la paliza lo suficiente, dejaré algunas de las impresiones del resto del viaje para otro post.






Estas son fotos del museo del tren.











Alguno de los edificios de la ciudad.

El reloj que marca los días para la celebración del bicentenario ni siquiera está encendido.

Lo que se ve reflejado son las chabolas frente al congreso.






Ese edificio blanco es la casa del presidente y lo de abajo chabolas.