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miércoles, 22 de julio de 2009

Chavín de huantar

Bueno pues regreso a la faceta arqueológica, porque una de las cosas más impresionantes que hay por esa zona, en el callejón de Conchucos exactamente, son las ruinas de Chavín de Huantar. Chavín de Huantar fue otro centro religioso panandino. De igual manera que Pachacamac era el centro espiritual de la costa central Chavín de Huantar lo era de la sierra. Durante mucho tiempo y antes de que se descubriera Caral, Chavín ha sido tenido por los restos arqueológicos más antiguos de América del Sur. Se tuvo a su vez por el origen de la civilización original de los Andes. El peso ha gravitado ahora hacia Caral, pero Chavín sigue siendo uno de los puntos clave en la comprensión del origen de las diferentes culturas de poblaron el territorio antes de los incas.


De camino a Chavín subiendo la cordillera de camino a Querococha que está nada más y nada menos que a 4000 metros sobre el nivel del mar.

En las laderas de la montaña, de camino a Chavín, se pueden ver agujeros negros de los que la gente del lugar saca carbón de forma casi artesanal. La siguiente foto son los pueblos mineros que crecen en las orillas de la carretera. A la vuelta nos cruzamos con un grupo de mineros que celebraban después de haber salido de la mina con los rostros negros de carbón. Nos saludaron al pasar con la sonrisa todavía más blanca.
Siguiendo un poco más por la carretera a Chavín, por el callejón de Conchucos uno se encuentra con cosas como esta.
Y finalmente el templo de Chavín de Huántar. Lo que veis en la primera foto es la plaza hundida frente al templo. Un espacio cuadrado perfecto que servía de patio de butacas para la representación que tenía lugar más arriba en la pirámide del fondo, donde el estamento religioso, previa buena dosis de san Pedro realizaba las ceremonias rodeado del sonido de las conchas marinas y del agua que bajaba desde la loma a la espalda y llevada por canales subterráneos imitaba el sonido del jaguar.
La escalera como veis tenía dos partes. Todo en el templo tiene dos caras, dos mitades. Negra y blanca, hombre mujer, dualidades a través de las que entendían el mundo.
La marca de la piedra es el punto que divide toda la plaza en dos y coincide con la línea de la escalera.
Este es uno de los respiraderos por los que salía el sonido del agua.
El perro nos siguió todo el camino y se metía allí donde nosotros no podíamos.
Lo que hay junto al guardia de seguridad es un San Pedro. El campo allí está lleno de esta planta.

martes, 21 de julio de 2009

Imágenes de Huaraz

Paseando por el pueblo me encontré con algunas imágenes como estas

Esta es una imagen que se repite con cierta frecuencia en todos los sitios de sudamérica donde he estado. En medio de la calle unos hombres colocan sus máquinas de escribir y esperan a que llegue gente que necesite algún texto, bien para un organismo oficial, bien para uno mismo. Se lo dan o se lo dictan y salen con su texto mecanografiado. No he podido saber el nombre de la profesión pero me ha encantado el oficio.
En Huaraz recién están construyendo la iglesia.
Una imagen que también he visto en muchos sitios por sudamérica. Niños del colegio ensayando o tocando marchas por las calles.
Me están dejando fascinados los maniquís en este viaje, no le he hecho ni la mitad de las fotos que debería, pero igual algunas van saliendo. Yo no puedo dejar de mirarlos cuando los veo en las tiendas. Hay miles de modelos y cada uno de ellos es más sorprendente que el anterior. En fin, manías personales de uno.

lunes, 20 de julio de 2009

Huaraz

Pues una vez llegado a Huaraz descubrí la belleza del sol de nuevo, después de casi un mes bajo la nube panza de burro de Lima, y me quedé maravillado. Por las mañanas el sol entraba por la ventana y te despertaba y la vista se alargaba hasta el infinito que estaba más o menos donde las montañas más cercanas. Pero a pesar de estar lejos parecían estar ahí al lado al alcance de la mano. En Huaraz todo gira alrededor de las montañas y las montañas giran alrededor de Huaraz. A un lado la cordillera negra, más baja y de color oscuro. Al otro los impresionantes picos de la cordillera blanca, nevados y de color más claro, de ahí su nombre. Miles de turistas vienen aquí para hacer trecking, alpinismo y deportes de riesgo. La ciudad es una parrilla de calles que se tuestan al sol, llenas de cholos y cholas, agencias de tours, turistas locales e internacionales. Hay un ambiente agradable, un ritmo tranquilo y lento que se traduce en las caras de la gente y en los gestos. Por el camino conocí a una chica estadounidense, Cámeron, de Mississipi. Como coincidíamos en el viaje caímos en Huaraz al tiempo. Al día siguiente decidimos ir a dar una vuelta por las montañas. La elección fue unas ruinas en Wilcahuain, cerca de la ciudad. Un paseo que nos llevó unas 5 horas pero que nos ofreció unas imágenes y unos paisajes increibles. Os dejo las fotos para que hablen ellas mismas.





El templo de Wilcahuain
por dentro
y por fuera
los alrededores
La joeputa chiva sigue conociendo a más gente que yo y haciendo amigos allí por donde va.
un niñito que me pedía que le pelara la caña de azucar. Juro que lo intenté, pero nada, no hubo manera.
El camino de regreso


y así acababa un largo día bajo el sol de las montañas.

domingo, 19 de julio de 2009

de camino a Huaraz

Después de tres semanas geniales en Lima sentí que ya tenía que ponerme en camino. Ahí estaba todo el norte de Perú esperándome, así que comencé por el principio, lo más cercano a Lima, el callejón de Huaylas. Se trata de un enorme valle entre dos cordilleras impresionantes. En el lado occidental la cordillera negra y en el oriental la impresionante cordillera blanca, donde se encuentran algunos de los picos más altos de toda sudamérica. Pero bueno para llegar primero hay que ir y eso es lo que hice. Primero salir del monstruo limeño que se extiende por horas y horas y luego cruzar el desierto. Un desierto nublado en el que parece que a cada instante va a llover, pero en el que no cae más que una ligera garua muy de vez en cuando. Lo cruzan carreteras y lo pueblan ciudades y fábricas, puertos y procesadoras de harina de pescado. Uno va pasando por entre dunas y planicies infinitas hasta que de pronto la carretera gira a la derecha y comienza a ascender. A partir de ahí uno se adentra en los andes poco a poco. Del nivel del mar sube a los 4000 metros para descender después un poco hacia el valle. Antes de llegar al viajero le espera una amplia llanura rodeada de montañas blancas en la distancia. La altura hace el aire transparente y el contraste con el aire pesado y nublado de la costa no puede ser mayor. Uno siente como los pulmones se encogen por la altura pero como la vista se ensancha y se aclara. El sol ha comenzado a brillar y a hacerte entrecerrar los ojos.

En el autobus, para que no nos aburriéramos durante el camino organizaron un bingo. Nos dieron cartones y el terramozo se puso a cantar números con el micrófono. El premio era un billete de vuelta, que a mi no me valía para nada, pero el instinto jugador y el aburrimiento me hicieron ceder. La desgracia es que me quedé a bien poco de conseguirlo.








mazorcas de maíz al sol secándose.


y el bingo lo intentaré subir cuando tenga una conexión buena porque si no tarda horas y horas.