martes, 4 de agosto de 2009

Chan Chan

La capital Chimú, Chan Chan. La ciudad de barro más grande del mundo. En medio del desierto junto al mar su fuente de vida y su dios principal. Los moches y los chimús vivieron en esta parte del mundo antes de que los incas y posteriormete los españoles los conquistaran. Los moches dejaron sus huellas por todo el territorio y los chimús las heredaron siglos después convirtiéndolas y adaptándolas a los nuevos tiempos.
La ciudad española Trujillo fue construída lejos, a unos cinco o seis kilómetros de manera que las dos ciudades convivieron un buen tiempo. Una amurallada con adobe, la otra con muros de piedra y ladrillo. Una en el interior por miedo a las invasiones y la otra junto al mar que traía la comida. Ahora la carretera que va a Huanchaco atraviesa los restos de la ciudad, parte de ellos, la mayor parte está siendo reconstruida, con muy buen gusto la verdad, Es un trabajo lento y trabajoso, todo es de adobe, las calles, los muros.
Paseé solo por entre las callejuelas rodeadas de muros hasta llegar al estanque en el que ahora, como antes, habitan los patos y las garzas entre los carrizos, al fondo, detrás del muro se escuchaba el mar, pero era imposible verlo.

El camino para llegar a las ruinas es largo y polvoriento, menos mal que paró un coche por el camino sino no hubiera llegado antes de que cerraran.
Dentro de la fortaleza, los muros principales están todos decorados con relieves sobre el barro.
El famoso lago de los patos en lugar de los cisnes. El sitio era la calma personificada.

Investigando por la salida descubrí la marca de ladrillos que utilizaban en el antiguo Perú.

lunes, 3 de agosto de 2009

Y por fin Huanchaco

Y eso que yo no sabía ni lo que era Huanchaco, pero resulta que al llegar a Trujillo me recomendaron que me fuera a la playa, idea que me gustó y me fui. Cualquiera que vea el mapa de Perú dirá: ¿y es que acaso Trujillo no está en la playa? Y esteeeee... pues resulta que los españoles no construyeron ninguna ciudad en la misma playa, ni siquiera Lima que en el mapa está tan cerca del mar y que ahora parece que quisiera lanzarse por el acantilado. Todas las ciudades estaban algunos kilómetros hacia el interior, aunque realmente las importantes estaban directamente en el interior, en la sierra . Trujillo, una de las primeras ciudades fundadas en Perú por los españoles no fue menos y para llegar a la playa hay que tomar una combi y esperar sus veinte minutos. Llegué pues. Toda la costa peruana se dedica al surf. En la misma Lima es muy común ver de pronto a alguien vestido de neopreno y con la tabla bajo el brazo. Huanchaco, como otras ciudades de la costa, se ha especializado en el turismo surfero. Todo el pueblo está lleno de escuelas y de sitios de alquiler y las calles, por la mañana, se llenan de surferos con sus tablas y sus neoprenos que miran ansiosos el mar en busca de esa ola.
Yo no sé hacer surf, y quizá hasta lo hubiera intentado, pero tuve una mala suerte... Me persiguió el cielo de Lima. La misma nube que había conseguido despistar en Huaraz me alcanzó en Huanchaco y se plantó sobre el cielo parsimoniosa y pachona. Ni modos... no se iba. Todos los días que estuve allí tuvieron el mismo aspecto. No se podía saber la hora del día ni ver una sombra si no era porque encendías la luz del cuarto. Y sin embargo me quedé unos días atrapado por la tranquilidad del mar y del pueblo. Un lugar agradable y tranquilo. Largos paseos por la playa y un par de días en la ciudad de Trujillo que es bonita.
Una noche conocí a Riky, dueño de un bar de Trujillo en el que la gente del couchsurfing se puede quedar. Su bar "Bohemios" es un lugar especial que invita al buen rollo y a charlar. Según le conocí salimos a la ciudad a los conciertos que se celebraban en varios lugares de la ciudad. Fue una noche bonita y divertida en la que acabamos bailando por toda la ciudad.
Entre Trujillo y Huanchaco se encuentra la ciudad de Chan Chan. La ciudad de Chan Chan era el centro del imperio Chimú, los herederos de los mochicas o moches. Estos pueblos dominaron las costas norte del territorio del Perú actual hasta la llegada de los incas. Desde Chiclayo hasta Máncora y el sur de Ecuador se extendieron en algún momento los territorios de esta nación guerrera y avanzada que practicaba los sacrificios humanos para satisfacer a sus dioses implacables. Sus artesanos fueron la envidia de los incas que se los llevaron al Cusco para que allí fabricaran todo tipo de objetos de lujo para los soberanos incas, practicaban la pesca y el comercio con los pueblos de Ecuador trayendo las codiciadas conchas marinas que se habían hecho indispensables en todos los ritos religiosos de los Andes. Pero bueno dejo de hablar ahora de eso. Ya os lo enseñaré en el capitulo Chan Chan. Ahora simplemente unas imágenes de Huanchaco y Trujillo.


Algunas imágenes de Huanchaco. La playa y el mar... ah y el gato del hostal.



los caballitos de totora de Huanchaco eran las barcas unipersonales que utilizaban los chimús tradicionalmente. Hoy día se siguen utilizando para pescar todas las mañanas.
Algunas imágenes de la ciudad de Trujillo

domingo, 2 de agosto de 2009

chavín de huantar segunda parte

Aquí van algunas fotos más de lo que es el templo.


Estos son otros de los agujeros por los que salía el aire haciendo ruidos.
Esta es la plaza circular que hay junto al templo principal
Dentro del templo hay dos subterráneos. En uno de ellos está la imagen del dios de los oráculos. Lo que se ha conocido como el lanzón.
En la otra cámara subterránea hay un laberinto de pasadizos que no se sabe muy bien que utilidad tenían.
Y aquí dos panorámicas más.

Esta es una maqueta del conjunto entero.

martes, 28 de julio de 2009

malas noticias

Malas nuevas. Interrumpo el orden cronológico de la narración para que sepais que la chiva ha desaparecido. Un viaje nocturno en moto por las carreteras de los Andes entre Celendín y José Galves fue la causa. Se fue sin saber cómo y me ha dejado muy solo. La voy a echar de menos.

miércoles, 22 de julio de 2009

Chavín de huantar

Bueno pues regreso a la faceta arqueológica, porque una de las cosas más impresionantes que hay por esa zona, en el callejón de Conchucos exactamente, son las ruinas de Chavín de Huantar. Chavín de Huantar fue otro centro religioso panandino. De igual manera que Pachacamac era el centro espiritual de la costa central Chavín de Huantar lo era de la sierra. Durante mucho tiempo y antes de que se descubriera Caral, Chavín ha sido tenido por los restos arqueológicos más antiguos de América del Sur. Se tuvo a su vez por el origen de la civilización original de los Andes. El peso ha gravitado ahora hacia Caral, pero Chavín sigue siendo uno de los puntos clave en la comprensión del origen de las diferentes culturas de poblaron el territorio antes de los incas.


De camino a Chavín subiendo la cordillera de camino a Querococha que está nada más y nada menos que a 4000 metros sobre el nivel del mar.

En las laderas de la montaña, de camino a Chavín, se pueden ver agujeros negros de los que la gente del lugar saca carbón de forma casi artesanal. La siguiente foto son los pueblos mineros que crecen en las orillas de la carretera. A la vuelta nos cruzamos con un grupo de mineros que celebraban después de haber salido de la mina con los rostros negros de carbón. Nos saludaron al pasar con la sonrisa todavía más blanca.
Siguiendo un poco más por la carretera a Chavín, por el callejón de Conchucos uno se encuentra con cosas como esta.
Y finalmente el templo de Chavín de Huántar. Lo que veis en la primera foto es la plaza hundida frente al templo. Un espacio cuadrado perfecto que servía de patio de butacas para la representación que tenía lugar más arriba en la pirámide del fondo, donde el estamento religioso, previa buena dosis de san Pedro realizaba las ceremonias rodeado del sonido de las conchas marinas y del agua que bajaba desde la loma a la espalda y llevada por canales subterráneos imitaba el sonido del jaguar.
La escalera como veis tenía dos partes. Todo en el templo tiene dos caras, dos mitades. Negra y blanca, hombre mujer, dualidades a través de las que entendían el mundo.
La marca de la piedra es el punto que divide toda la plaza en dos y coincide con la línea de la escalera.
Este es uno de los respiraderos por los que salía el sonido del agua.
El perro nos siguió todo el camino y se metía allí donde nosotros no podíamos.
Lo que hay junto al guardia de seguridad es un San Pedro. El campo allí está lleno de esta planta.